Yago Yasck
(1835)
Pedro de Madrazo
VI
A las 9 de la mañana, la luz del día pasando al través
de las persianas, coloreaba débilmente la muselina del cortinaje, y permitía
apenas el ver los brillantes colores de la alfombra, y los preciosos muebles
de la habitación donde los dos amantes reposaban. Algunas doraduras relucían
sin embargo. Tendidas en una otomana, las vestiduras de Ángela se dibujaban
como una vaporosa aparición.....El profundo silencio que reinaba en este
templo de amor fue turbado por un ruiseñor que se colocó sobre
la ventana, sus repetidos gorjeos, y el ruido de sus alas repentinamente desplegadas
al tomar el vuelo, despertaron a Rafael.
--¿Para morir? -- exclamó concluyendo una idea empezada
en el sueño del cual salía...
Contempló a Ángela, la cual durmiendo sosteníale su cabeza,
y graciosamente tendida como un infante con el rostro vuelto hacia su corruptor,
parecía mirarle aún y mostrarle su hermosa boca entreabierta,
que dejaba pasar un aliento igual y puro. Su divino perfil se destacaba fuertemente
sobre la fina batista de las almohadas, y parecía dormida en el placer.
Rafael parecía atormentado por una carcoma que roía su
corazón, y en las protuberancias de su frente calva por el libertinaje,
se pintaba en sus ojos hundidos, al amargor profundo en que se le convertía
el aspecto de aquel espectáculo lúbrico, apenas iluminado por
el crepúsculo de la mañana.
Ángela quedaba dormida, y Rafael dejó aquella estancia
cabizbajo.
Recibióle Yago Yasck con una expresiva sonrisa de maligna complacencia.
--Cuando el hombre duerme, el diablo está despierto; cuando la
mascarilla de Punchinela ríe, suele a veces por la espalda esconderse
Drama con el puñal entre la manga; y cuando el hombre llora, sus
víctimas se ríen, y le pisotean con desprecio.-- Tal fue el recibimiento
que tuvo Rafael.
--Sentencioso estáis, Yago-- dijo el joven.
--Y toda la ciencia,-- prosiguió aquel-- se reduce a encontrar
la oposición en su lugar. El bien y el mal en contraposición,
pero nunca el bien solo ni el mal solo. Si en un cuadro falta el claro-oscuro,
adiós pintor. Mire V., pasé mi juventud en una universidad. Al
entrar por sus puertas oí decir en una cátedra: "el hombre
es igual a la planta"; y en otra cátedra: "la planta es igual
al hombre", y un catedrático explicaba botánica, y el otro
fisiología. Todo era una misma cosa puesta en oposición.
La melancolía de Rafael fue presto advertida por el abate.
--Si el seductor se arroja a los pies de la mujer le jura amor, puede
destruir la oposición, y al fin cometer la necedad de cumplírselo...
y unirse a ella.... Y manchar su reputación viviendo en matrimonio con
una mujer que puede muy bien ser hija de la querida de un abate. Id con Dios
que pronto nos veremos.-- Una estrepitosa carcajada histérica fue el
final de este diálogo.
Rafael comprendió al abate, y lleno de espanto corrió
al lecho donde reposaba aún Ángela pronunciando en sueños
su nombre y vertiendo una lágrima helada que corría por su mejilla,
como la gota de la gracia divina que desciende sobre la cabeza del réprobo
y no hace más que alterar un momento su estado de embrutecimiento. Un
impulso repentino le hizo llevar sus manos a la garganta de la infeliz, y al
despertar ella trocó su furor en un beso que gravó sobre su frente.
Apenas salió a la calle varió su fisonomía. Entró
en otra casa de bien diferente aspecto de la que acababa de dejar, y salió
de ella con su habitual sonrisa, lleno de alegría y contando el oro que
sobre sí llevaba.
Otro salió a su tiempo, y en el portal se abrasó los sesos
de un pistoletazo.
 
 
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