Fahrenheit
451 ofrece la historia de un extraño y horroroso futuro. Montag,
el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya
misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino
la de provocarlos, para quemar libros. Porque en el país de Montag
está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar,
y en el país de Montag está prohibido pensar. Porque leer
impide ser feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la
fuerza...
La novela mas célebre
de Ray Bradbury
es sin duda alguna una obra maestra, no sólo dentro del género
sino de toda la literatura de este siglo. El autor nos presenta un futuro
desolador en el que la historia y cultura adquiridas por nuestra civilización
durante miles de años es barrida del mapa. Todo el conocimiento
volcado en los libros es eliminado para construir así una sociedad
de pensamiento monolítico, basada en el consumismo y el materialismo
de las más absurdas banalidades.
Apoyada por el constante
bombardeo de insípidos programas televisivos y radiofónicos,
esta sociedad de zombies tecnodependientes carece de todo sentimiento hacia
el prójimo. Los maridos y las esposas, los hijos y los padres, meros
desconocidos los unos de los otros, apenas conviven sin llegar a conocerse,
a indagar en el pensamiento del otro, ya que pensar entorpece a la felicidad
impuesta por el gobierno. Un gobierno que ha descubierto el secreto para
dominar a las masas: eliminar el individualismo, la identidad y la libertad
de pensamiento.
"...el capitán
pertenece a los enemigos más peligrosos de la verdad y de la libertad,
al sólido e inconmovible ganado de la mayoría. ¡Oh,
Dios! ¡La terrible tiranía de la mayoría!"
Los que pasean por las calles,
los que se sientan en un parque a contemplar las flores u oír el
canto de los pájaros, los que pretenden hacer amigos o conocer a
sus vecinos, e incluso aquellos que se sientan a charlar, todos son elementos
extraños e indeseables que ponen en peligro la felicidad del resto
de una comunidad en la que ni siquiera los niños preguntan ya el
por qué de las cosas.