La
Tierra se ve amenazada por una raza extraterrestre que se comunica telepáticamente
y considera no tener nada en común con los humanos, a los que pretende
destruir. Para vencer a los insectores es necesario un nuevo tipo de genio
militar, y por ello se ha permitido el nacimiento de Ender, lo que constituye,
en cierta forma, una anomalía viviente, pues es el tercer hijo de
una pareja en un mundo que ha limitado estrictamente a dos el número
de descendientes. El niño Ender deberá aprender todo lo relativo
a la guerra en los videojuegos y en los peligrosos ensayos de batallas
en el espacio que realiza con sus compañeros.
A la habilidad en el tratamiento
de las emociones, ya característica de Card, se une aquí
el interés por el empleo de simulaciones de ordenador y juegos de
fantasía en la formación militar, estratégica y psicológica
del protagonista.
El autor Originario de Salt Lake
City, Orson Scott Card
es mormón practicante y sirvió a su iglesia en Brasil entre
1971 y1973. Ben Bova,
editor de Analog,
le descubrió para la ciencia ficción en 1977. Card obtuvo
el Campbell Award de
1978 al mejor autor novel y, a partir del éxito de la novela corta
Ender's
Game y de su experiencia como autor dramático, decidió
en 1977 pasar a vivir de su actividad como escritor.
Su obra se caracteriza
por la importancia que concede a los sentimientos y las emociones, y sus
historias tienen también gran fuerza emotiva. Sin llegar a predicar,
Card es un autor que aborda los temas de tipo ético y moral con
una intensa poesía lírica.
La novela Card obtuvo el Nebula
1985 y el Hugo
1986 con El Juego de Ender (convertida en novela a partir de su
anterior relato corto), cuya continuación, La Voz de los Muertos
(1986), obtuvo de nuevo dichos premios (y también el Locus),
siendo la primera vez en toda la historia de la ciencia ficción
que un autor los recibía dos años consecutivos. La serie
continúa con Ender el Xenocida (1991) y finaliza con el cuarto
volumen, Hijos de la Mente (1996).
El tema central de la novela
es la formación militar de un cadete espacial, la formación
de un líder, pero enfocado desde un punto de vista distinto al que
toman otros autores como Heinlein
en Tropas del Espacio o Harrison
en Bill, Héroe Galáctico, recreándose en la
componente psicológica de la formación de la personalidad
de Ender.
Pero más allá
de lo militar el autor manifiesta la vulnerabilidad y maleabilidad de los
niños ante las presiones que les imponen sus mayores. Aunque de
una forma menos contundente que Huxley
en Un mundo feliz, una vez más nos encontramos ante el condicionamiento
genético o psicológico de las personas, desde su nacimiento,
para convertirlos en instrumentos de la sociedad.