Menú Inicial

Cine

Top Ten
Películas
Entrevistas
Guiones
Links

Literatura

Top Ten
Libros
Relatos
Enigmas
Links

IA

¿Qué es?
Nacimiento
Vertientes
Robótica
Sist. Expertos
Neurocomput.
Links

La Web


 
 

 


Entrevista con George Lucas

George Lucas es un hombre reservado. Piensa cautelosamente la jugada y no permite que le vean las cartas. El cineasta, que tiene en la actualidad 54 años, no ha cambiado físicamente mucho desde La Guerra de las Galaxias. Sentado en un sillón de su oficina de Skywalker Ranch en Marin, California, nos habla de su regreso como director después de una ausencia de dos décadas. 
A la mínima que le toquen la fibra sensible, se exalta. Se describe a sí mismo como un modesto director independiente de San Francisco, todo lo modesto que pueda llegar a ser un millonario, dueño de su propio estudio. Para Lucas, todo ha sido cuestión de control. Cuando no lo tenía, luchó por tenerlo. Y ahora que lo tiene, no quiere volverlo a perder. 
Lucas llegó a Hollywood con una nueva ola de directores entre ellos Coppola, Steven Spielberg y Brian De Palma-, que transformó la industria cinematográfica de principios de los años 70. Inmediatamente, causó sensación con su experimental THX 1138 y su nostálgico American Graffiti. Pero tras un desafortunado pase previo al estreno, le quitaron de las manos el montaje final de esa película. Se produjeron cambios menores, pero las cicatrices se le quedaron grabadas para siempre en la mente. 
Lucas con Mark Hamill (1977)La Guerra de las Galaxias era un salto al vacío de bajo presupuesto. Las películas de ciencia-ficción no eran máquinas infalibles de hacer dinero por aquel entonces. Aunque dos estudios habían hecho ascos a la película, Lucas se encargó de convertir ese pesimismo en todo un imperio propio. Redujo su sueldo de director en 500.000 dólares a cambio de los derechos de explotación del merchandising y de las posibles secuelas, cosa que la Fox le concedió con mucho gusto. Esta mala gestión costaría miles de millones a los estudios: Lucas había intercambiado una paga a corto plazo por una libertad a largo plazo. 
Desde 1977 y hasta la llegada de Star Wars: Episodio I. La Amenaza Fantasma, el merchandising de La Guerra de las Galaxias había dado unos beneficios aproximados de 45.000 millones de dólares en ventas. Lucas ha invertido gran parte de esos ingresos en la empresa Lucasfilm Ltd. Actualmente, su Skywalker Ranch es el lugar de trabajo de directores de la talla de James Cameron y Ron Howard, que montan sus películas en Skywalker Sound y confían en que Industrial Light & Magic (ILM), también propiedad de Lucas, les proporcione los mejores efectos visuales del mundo. Además de sus empresas mediáticas (Lucasarts Entertainment, Lucas Licensing y Lucas Leaming), Lucas es también dueño, de unos quince millones de acciones de la compañía de juguetes Hashbro, que le ha pagado un adelanto de 100 millones de dólares, según fuentes de la propia empresa, por los derechos de los juguetes del Episodio I.
En los últimos diez años, Lucas ha preparado la jugada. Ha estado ahorrando en silencio los beneficios de sus múltiples empresas para producir y promocionar la trilogía precedente a la primera entrega de La Guerra de las Galaxias. Cuando decidió ofrecer a la Fox la oportunidad de distribuir las películas por solo un 10 por ciento de la recaudación mundial, la Fox aceptó sin poner ninguna pega. Si la película recaudase, por ejemplo, mil millones de dólares (incluyendo la recaudación en taquilla, en vídeo y en televisión), Lucas ganaría unos 400 millones. 
No obstante, el cambio más significativo en la vida de George Lucas está dentro de su propia casa. Lucas, que admite ser un adicto al trabajo, tiene una pasión aún mayor: el cuidado de sus tres hijos adoptivos. Por primera vez, dice Lucas, he podido ver más de cerca qué reacción despierta mi trabajo en los niños.

>>