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Moon Stomper

Número 9
(Mayo 2004)
Sumario
  Editorial
 Entrevistas
  Inoportunos
  The Boogie Punkers
 Artículos
  La Banda Trapera del Río
  Surfin' over Spain
  La muerte del rock
  Jack Johnson
 Killer Pussycats
  Desiré d'Amour
 Secciones
  Reservoir CDs
  Vynil Fiction
  Videódromo
  Lecturas Diabólicas
  Vivos y en vivo
Página 1/3
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Surfing over Spain
 
    El pasado mayo de este 2003, durante los días 8 a 10, se organizó en Calella el primer Weepout Weekend, con bandas de la escena surf y garage. Y durante el último par de años grupos como Fifty Foot Combo o Straitjackets acuden de gira por España con éxito de público y crítica. Lo que nos lleva a preguntarnos si de una vez por todas el público de este país ha acabado de aceptar la música surf y qué grupos patrios han asumido ésta y ayudado a su difusión.

Un poco los orígenes, cabalgando sobre las olas del pasado
     Cuando a finales de los 50, Hawai entra a formar parte de los Estados Unidos, se pone de moda todo lo referente a tan exótico lugar: las camisas, el surf, la cultura tiki... Es por aquel entonces cuando en California empieza la fiebre por hacer surf y el modo de vida playero. Dick Dale se da a conocer en los últimos 50, pero no empieza a grabar hasta 1961 para su propio sello, Deltone, el single “Let´s go trippin’”, el éxito de sus temas impulsa un sonido nuevo que hará repercusión no sólo en las zonas costeras. En 1962 registra “Miserlou” que se convierte en la banda sonora de este way of life. Con la llegada poco después de los Beach Boys y Jan & Dean, el estilo playero se unirá a las melodías vocales y al pop. Con un sonido más desenfadado triunfaron los Trashmen, combinando instrumentales y temas cantados, el single que los consagró fue “Surfin’ bird”, versionada y copiada hasta la saciedad así como usada un sin fin de veces en películas y spots publicitarios.
     En la segunda mitad de los 50 encontramos solistas y combos que se dedican a las instrumentales, ya sea con algunos toques jazzísticos (Bill Black Combo, Bill Justis, Lee Allen), R&B, R’n’R... Gran parte de los sonidos más sucios y gamberros registrados de estos dos últimos estilos los podemos escuchar en los distintos volúmenes de los recopilatorios Las Vegas grind y Louie’s limbo lounge del catálogo del sello alemán Crypt Records en su subsello Strip. Paralelamente Link Wray graba el instrumental “Rumble”, el particular estilo de guitarra del intérprete indio será fundamental para las décadas siguientes.
     A comienzos de los 60, los británicos Shadows triunfaban con un estilo instrumental más pausado, sereno y pop, al igual que su réplica made in USA los Ventures. Sin olvidar a los Champs y su “Tequila”.
     Avanzada la década siguiente, la mayoría de aquellas bandas surf habían pasado al olvido, pero serían reivindicadas a ambos lados del Atlántico. Desde el neoyorkino barrio de Queens, los Ramones se darían a conocer con un punk melódico claramente influido por Buddy Holly, los grupos de chicas de los 60 bajo el auspicio de Phil Spector, y el surf vocal de Beach Boys y Rivieras. Muchas de las canciones de los Ramones podemos catalogarlas como surf-punk, un sonido que cogerán decenas de bandas posteriormente. Pocos años después hacen aparición en escena los Cramps, recuperando montones de viejos temas de los 50 y 60, entre ellos el “Bust out” con el que en 1963 se dieran a conocer los Busters, y que Lux e Ivy graban como “I’m cramped” en su primer LP Songs the Lord taught us (IRS, 1980), o el “Jungle hop” del surfista Kip Tyler en el segundo, Psychedelic jungle (IRS, 1981). En singles anteriores habían grabado “Don’t eat stuff off the sidewalk” (inspirada en el “Werewolf” que los Frantics registraran en 1960) y “Garbageman” (que copia el inicio del “Boss” de the Rumblers).
     En Europa, con el nacimiento del psychobilly por tierras inglesas, las bandas pioneras como Meteors o Guana Batz reivindicaban el surf tanto instrumental como vocal. Sus discos y directos incluyen temas de estos estilos. Quizá sea la banda de Paul Fenech quienes más incidan en ello, con composiciones originales y versiones del “Night of the werewolf” de Lee Kristofferson, “Wipe out” de Surfaris o el “Torture” de Fender Men. Dos de sus tempranos cortes, “Napoleon solo” y “Júpiter stroll”, aparecieron en el LP recopilatorio Great guitar instrumentals que sacara la ACE en 1983.
     Pero el auténtico resurgir del surf instrumental vendría a mediados de los 90 con la inclusión del “Miserlou” de Dick Dale en los créditos iniciales de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), en cuya banda sonora encontrábamos más material de la casa Del-fi, “Bullwinkle Part II” de the Centurians, “Comanche” de the Revels y “Surf rider” de the Lively Ones. Una fuerte demanda por dicha música propició que la Del-fi, al igual que otras viejas compañías especializadas como Sundazed, y otras más nuevas caso de Dyonisus o la británica Alopecia (propiedad ésta de Sir Bald Diddley) pudieran exportar sus discos por medio planeta. A su vez, grupos que llevaban años currándoselo, como los finlandeses Laika & the Cosmonauts o los yankys Phantom Surfers (quienes llegaron a editar varios álbumes con el sello punk Lookout, que descubriera a Green Day o las Donnas), vieron que sus discos se reivindicaban, y otras tenían la oportunidad de grabar. El surf vocal a lo Beach Boys tenían a sus máximos exponentes en los británicos Surfing Lungs, que fueron fichados por el sello valenciano No Tomorrow.
     Al mismo tiempo, muchas formaciones psycho (incluso algunos que nunca habían nombrado el surf entre sus gustos e influencias) graban el “Miserlou” o lo incluyen en sus conciertos.
     Meteors por su parte registran un CD entero de instrumentales de directo título, Mental instrumentals (Sonovabitch Records/Count Orlock, 1995), y con el nombre de Surfing Dead (alter-ego surf de la banda de Fenech) graban el CD Powertwang que sale a comienzos de 1997.
     También por entonces una compañía ve viable editarles a Lobos Negros su Instrumentales, y hacen aparición Thee Coronas o Nitros, ambas formaciones surf.
     Por los USA, el sci-fi llega al paroxismo con los experimentales Man or Astroman?, que llegarán a unirse a la escudería de Epitaph y a participar en los Warped Tours.
     Paralelamente surge en California otro sonido melódico que triunfará por todo el planeta. El punk californiano de Green Day, the Offspring, Peenywise y demás enganchan a los adolescentes que cambian las tablas y las olas por anchos skates y enormes rampas, el surf encuentra en ellos su nueva versión. Ni decir cabe que, como Dexter Holland, son fans confesos de Brian Wilson y Ramones.
     En nuestro país el punk melódico tuvo principalmente influencias ramonianas (en música y estética) y perteneció al sello No Tomorrow, donde grabaran Depressin Claim o Shock Treatment entre muchos otros. Tras el cierre de aquel y la desaparición de muchas de estas bandas, quedaron otras como los granadinos P.P.M o los madrileños Rosslis, estos últimos muy en la onda de los denominados “Ramones de Algete”, los Nikis, pero con un humor más vitriólico. No hace mucho salió al mercado para Ejército rojo (la discográfica de Los Planetas) Ensamble cohetes, el segundo CD de Airbag, formación surf-punk que defienden la actitud teen del género con canciones como “La invasión de los ultra-adolescentes” o “Películas de miedo”, y en la portada el inolvidable Mazinger Z.
     Tras la tempestad la calma, y aunque de una forma mucho más pausada, nos siguen llegando discos surf de combos de los distintos rincones del globo. Los lectores del Moon Stomper habrán ido siguiendo al sello belga Drunkabilly, cuyos lanzamientos son casi todos de bandas instrumentales y surf de su país, entre los que destacan los geniales Fifty Foot Combo.
     Ya comentada en un anterior número, la película Psycho beach party (Robert Lee King, 2000) cuenta con la participación de los Straitjackets, y su banda sonora corre a cargo de Ben Vaughn y muchas otras estupendas bandas del género. Y en Historia de un vampiro americano (Luis Esteban,1997) Dick Dale actúa en una fiesta playera.

Dando cera a la tabla en el Mediterráneo
     Realmente en nuestro país, como pasara con muchos otros estilos (léase country, blues, garage...), la dictadura franquista impediría que se disfrutara de una amplia diversidad musical, más si los intérpretes eran foráneos y cantaban en inglés (el francés y el italiano gozaron de un poco de manga ancha). Muerto el tirano y con la transición en marcha, España se abre a un montón de estilos musicales que nos llegaban de golpe. Y así en poco tiempo el punk, heavy, rock duro, nuevos románticos, new-wave, rockabilly.. etc, hicieron acto de presencia y fueron asumidos, en mayor o menor medida, por la juventud estatal. Pero respecto al surf...

Loquillo y la sombra de Brian Wilson
     Sin duda fueron los Beach Boys, con un sonido melódico, pop y más fácil de escuchar los que tendrían en un primer momento más repercusión por estos lares. Los primeros trabajos de José María Sanz, alias Loquillo, daban no pocas muestras de ello.
     En su primer álbum, Los tiempos están cambiando, publicado en 1981 por Cúspide (luego asumida por Hispabox), nos topábamos con la significativa “Esto no es Hawai, qué wai”, compuesta junto a Carlos Segarra en los tiempos de los Teddy Loquillos y registrada aquí junto a Rebeldes, quienes la grabarían años más tarde en su doble LP en directo Preferiblemente vivos (EPIC, 1987). Disco en el que por cierto los catalanes incluían una adaptación del “Green onions”, “El inspector” (el “A shot in the dark” del maestro Mancini, tema principal del film homónimo de 1964, dirigido Blake Edwars y conocido por aquí como El nuevo caso del inspector Clouseau), y el principio (sin acreditar) del clásico del strip “Harlem nocturne” para dar paso a su mejor canción, “Esa manera de andar”. Y no podemos olvidar el brutal punk-surf que la banda de Carlos Segarra registrara en su Carne para tiburones (EPIC, 1997) cerrando el disco, “El último surf”, a años luz de la acaramelada “Mediterráneo”.
     Volviendo con el Loco, seguiría con el EP Autopista (Cúspide, 1982), cuyos tres cortes dejan ya claro el camino a tomar por el intérprete. Al acabar la mili, vuelve a contar con Sabino Méndez y junto a otros músicos forma los Trogloditas, y no tardan en tener en la calle el single “Vaqueros del espacio”/”Hawai 5-0”, ambas de sonido playero, deudora de los Beach Boys la primera (propia) y personal adaptación de la sintonía de la famosa serie de TV (protagonizada por Jack Lord) la segunda. El estilo de Wilson y compañía dejaría también huella en su siguiente plástico, el EP Todos los chicos en la playa (Tres Cipreses, 1983), así como en algún corte del LP El ritmo del garage grabado el mismo año repitiendo discográfica. Concretamente “No surf”, donde la velocidad y ejecución del tema nos hace recordar a otros reconocidos fans de los californianos, los Ramones.

Encuentro costero con los Coyotes
     Todos sabemos, o al menos deberíamos, que la primera formación psychobilly nacional fueron los madrileños (aunque su líder sea gallego) Coyotes. En su primer EP, el imprescindible Extraño corte de pelo (Grabaciones accidentales, 1982) registraron tres canciones, el psycho que daba título al disco, la cavernosa “La estación fantasma”, y la semi-instrumental “Líos en el cine”, de claras influencias y percusiones surf y del que hicieron un videoclip para el programa La bola de cristal.
     Su siguiente plástico, el maxi Ella es tan extraña (GASA, 1983) incluía el instrumental “Encuentro con la patrulla costera”, la trashmeniana “Trabajando en el verano” y la influencia de Link Wray era más que patente en sus surcos.
     A partir del single Aquí estoy de nuevo (GASA, 1983) y, sobre todo, el maxi El mono (Tres Cipreses-DRO, 1984) empezaban a tirar hacia la música latina, que marcará, de una u otra manera, su posterior carrera. Un estilo que se pondría de moda más de una década después... pioneros en todo...

Lobos Negros: entre Wray, Dale y Morricone
     Reconoce Luis Martín que su admiración por las instrumentales le viene de muy joven, de las bandas sonoras que Ennio Morricone compusiera para los westerns de Sergio Leone.
     Antes de formar Lobos Negros, cuando todavía eran Tony Piernecilla y sus Ávidos Gatos ya tocaban instrumentales influenciados por Link Wray, y pronto se sentiría atrapado por la guitarra reverberada de Dick Dale. A lo largo de los años, Luis ha seguido rastreando grupos de instrumentales, pero sería el tríptico Morricone-Wray-Dale quienes causara en él una mayor repercusión.
     Aquel lejano primer EP, Gatos extraños (Cocodrilo Records, 1985), traía el hot-rod “Borrachos en la carretera”, tema que regrabarían como “Carretera asesina” en su siguiente disco, el LP Lobo rock (Nuevos Medios, 1987), donde también estaba el agresivo surf instrumental “Escapada”. Al año siguiente, el mismo sello publica el mini-LP A golpes de corazón, de cuatro temas, uno de ellos el instrumental psycho-latino “Psychosótano”, a recuperar ya.
     En una entrevista con Lobos Negros a finales de los 80 en el fanzine Costa Oeste, Luis comentaba que aspiraba a grabar un álbum entero de instrumentales. Este sueño se haría realidad, pero todavía quedaba para ello bastante tiempo.
     La Fábrica Magnética les publica el mini-LP 100 nervios de acero en 1989. Incluye dos versiones, ambas dos instrumentales bien diferentes, “Surf beat” de Dick Dale (muchos años antes que un buen puñado de bandas extranjeras de surf y garage la revisaran hasta la saciedad) y “Encuentro con la patrulla costera” de Coyotes, que contaba con la colaboración del propio líder de estos, Víctor Aparicio, a la guitarra española, con un sonido más latino que la original, y uso de caja de ritmos que les provocó la ira de muchos de sus fans.
     No sería hasta 1993 cuando los licántropos regresan con el vinilo La fuerza del ritmo, de nuevo para Cocodrilo Records, que recuperaba, entre otras cosas, su primer EP, con “Borrachos en la carretera” en su versión original, o el potente instrumental que prestaba título al plástico. Así como dos covers en directo del “Wipe out” de Surfaris (incluido también en la cara B del single “Obsesión en el muelle”, extraído de este disco) y el “I´m cramped”, o lo que es lo mismo, la revisión que los Cramps hicieran del “Bust out” de los Busters.
     Un punto y aparte podemos considerar su álbum Instrumentales. Al fin, a comienzos del ’96 (originalmente se esperaba que saliera en noviembre de 1994), publicado por Fiebre Discos (subsidiaria rock’n’rollera de Munster), ve la luz con tan explícito título.
     10 temas en el vinilo y 18 (5 extraídos de demos) para el compacto. Con una preciosa portada que cuidaba al detalle las cubiertas originales de los discos de Del-fi y demás en los 60, nos llevaba por un amplio recorrido entre diversos estilos de instrumentales: junto a impecables temas propios como la fronteriza “Tijuana”, el trallazo rockabilly “Johnny Burnette Rockabilly Stomp”, el sci-fi “Autopista hacia Marte”, el surf “Fuego en la playa”, el psycho de “Psicosis” (nunca mejor dicho) o la original “Rumba & blues”... versiones tan dispares como el guitarrero spy-fi “Dick Tracy” que tocaran los Ventures, la latina “Válgame la Macarena” de Cheyenes (el grupo de los 60 estuvo obligado a grabarla, todo sea dicho, quedando como su tema más recordado), el “Por un puñado de dólares” de Morricone (cómo no)... y hasta la tradicional “Cosacos cabalgando”.
     El disco gozó de muy buena distribución a nivel patrio e internacional, y disfrutó de un par de reediciones posteriores.
     El veterano Steve Hooker queda sorprendido con el sonido de los talaverano-madrileños y no duda en incluir “La fuerza del ritmo” en el CD International rockabilly Vol.1 (NV Records, 1997). La frustrada segunda entrega de dicho recopilatorio iba a contar con su cover de “Surf beat” de Dale y “A 116 Km. de Talavera”. Al mismo tiempo, Lauren Jordan crea la Burning Crew y en su primer CD, Spanish cats, incluye dos cortes de nuestros protagonistas, el “Mexico Radio” (particular lectura del “Blister in the sun” de Violent Femmes) y la surfera “Si tú me quieres ver”, versión del clásico por antonomasia de los Trashmen, “Surfin’ bird”, que los Lobos Negros llaman “Gallina surf”, aún no saben por qué se les cambió el título.
     Tras la reedición en CD de 100 nervios de acero (Rated X, 1999), vuelven un año después con Rockabilly freak out radio para la misma compañía, recopilando actuaciones en directo por diversas emisoras de radio del país. Nos reencontramos el tema de los Busters, esta vez de ambiente selvático, incluyendo bongos, y titulado “King Kong”.
     Le seguiría Las viejas cintas del sótano (Rated X, 2001), donde incluyen de nuevo “Encuentro con la patrulla costera”; y la revisión digital de La fuerza del ritmo (Rated X, 2002), con tres temas cambiados. Se suprimen “Wipe out”, “Sueños” y “Ella se transformó”, a cambio del cañero surf “El diablo en el ojo del huracán” (que nos rememora rabiosos instrumentales 50’s como el “Rock city” de Kathy Lynn & the Playboys), y “Bloody Mary Comanche” en versión cantada e instrumental, esta última muy influenciada por SCOTS y Link Wray.
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