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Moon Stomper

Número 8
(Abril 2003)
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Vivos y en vivo
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LOS TIGRES DEL NORTE
11 de Septiembre del 2002, Sala La Riviera, Madrid

     Rugidos en Madrid
     Ya era hora de ver por esta península un concierto de uno de los grupos que encabezan por casi toda América latina los corridos. Hay que saber que los corridos se hacen de la historia real de cualquier persona, y sobre los narcotraficantes, los narcocorridos, y es que hablamos de los célebres y famosos... “Los Tigres del Norte”. Un grupo grande donde los haya, que lo único que cantan es la realidad, una crítica social.
     Tras una gran publicidad en radio, TV y prensa, de su último recopilatorio 30 grandes éxitos de los Tigres del Norte, más bien concebido para estos lares, nos enteramos que iban a tocar aquí, bueno... en Madrid, Barcelona, Salamanca... menos en Sevilla en cualquier sitio. Mierda de ciudad!!!!... Y viva la Feria de Abril y la Semana Santa!!!!.
     Para mí una persona que lleva escuchando narcocorridos unos años, pues no lo pensé más y me puse en marcha para el acontecimiento. Aunque algunos de mis colegas, sabiendo de mis gustos, no se asombraron de mi viajecito.
     Tras contactar con mi colega del foro, Miguel Ángel (enhorabuena papazito!!!), otro gran enamorado de la cultura y el cine chatarra mexicano, nos citamos y allí nos encajamos, diez minutos antes de que empezara el concierto, que estaba programado que empezara a las 21:00 en la sala La Riviera (que, sin ofender, más bien parece la recepción de un hotel de Las Vegas, con tantas palmeras y cristaleras).
     Lo primero de todo, pues problemas con mi entrada, ya que como la saqué en Sevilla, el muchacho de Sevilla Rock (sucursal de Madrid Rock, tienda que vendía las entradas) la imprimió al revés, quedando el código en el lado opuesto, y no había puesto el sello de la tienda. Dado esto el gorila de la puerta me paró, e incluso tuvo que llamar al encargado, pues estaba clara la situación, vamos, que no me dejan entrar tras echarme en el cuerpo 500 Km. y los correteo con mi cuerno a toda madre!!.
     Dentro ya, el último punto negativo de todo este concierto era la cantidad de pavos reales de discográficas y demás chupatintas que había, aunque poquito se notaba, porque la mayoría éramos los que realmente íbamos para ver al grupo, y hay que decir que la sala estuvo repleta. Y es que la publicidad y el marketing fueron increíbles. El día antes hubo una presentación del disco en la tienda Fnac, con los componentes del grupo, allí estaban los tres hermanos Hernández: Jorge Hernández, cantante, acordeonista y líder del grupo; Eduardo Hernández, cantante y guitarra; Hernán Hernández, cantante y bajo; su primo Oscar de cara a la batería, y la última incorporación, Luis Hernández a la guitarra. Allí estaban en un stand, con unos cactus de corcho a lo típico del desierto mexicano, y donde se ofrecía una degustación de comida mexicana a los allí presentes.
     Bueno, tras esto, como que apagan las luces y comienza el concierto, con una introducción muy parecida a la que un grupo heavy-metal utiliza antes del show. Con una luz blanca y humo comienza, una voz de un niño que nos relata lo que a continuación empezará. Es la introducción de uno de sus temas, “El mojado acaudalado”, pero ahí no acaba, le siguen rugidos de tigres, disparos y una voz que nos presenta al grupo tal como en una tómbola de feria. Todo esto adornado de ráfagas de luces... pero todavía más, ya que a continuación la introducción sigue con una especie de grandes éxitos del grupo, enlazados uno tras otro, hasta que de repente un gran rugido de tigre se hace presente, y tras la repetición del nombre del grupo, tal como un cuerno de chivo, ellos salieron de las sombras, uno a uno, tras la presentación de sus nombres, y fue entonces cuando el público sí que se hizo presente, aclamándolos a todo trapo.
     El concierto fue in crescendo y nos deleitaban con los temas uno tras otro, basta decir que el concierto duró unas tres horas. Comenzaron sin descanso con un repertorio que incluía casi todo el recopilatorio que presentaban, con temas como “América”, “Somos más americanos”, con una temática sobre sus verdaderas raíces que defienden la nacionalidad mexicana de casi la mitad de Estados Unidos y la denominación de americanos, con textos como “quiero recordarle al gringo, yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó” o “es un error bien marcado, nos quitaron ocho estados, quién es aquí el invasor. Soy extranjero en mi tierra y no vengo a darles guerra, soy hombre trabajador”.
     Aunque los temas más impactantes son los narcocorridos, estos temas reivindicativos y otros sobre los mojados son realmente increíbles.
     “La tumba del mojado”, “El chicano”, “El mojado acaudalado”, con la que comenzaron el concierto, y “La jaula de oro” adquieren una temática sobre lo duro de la inmigración del pueblo mexicano sobre los USA, ilegales la mayoría de ellos, nos relatan esos momentos con frases como ésta “En un sótano viví porque era espalda mojada, tuve que inclinar la frente, para cobrar la semana”. Aunque el relato más apropiado lo cuenta “La jaula de oro”, con frases tales “De qué me sirve el dinero si estoy como prisionero, dentro de esta gran nación, cuando me acuerdo hasta lloro, porque aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”.
     “Jefe de jefes”, “Contrabando y traición”, “Por ser sinaloense”, “La camioneta gris”, “La banda del carro rojo”, “El tamal”, “Pacas de a kilo”, “El avión de la muerte”, “Los dos plebes”, todos unos clásicos dentro de los narcocorridos, estos temas el público los bailó y coreó sin ningún miramientos, se nota que entran profundos.
     También nos amenizaron con temas como “Bohemio de afición”, “Ya te velé”, “La puerta negra”, “Allá en el rancho grande” y “La mesera”, con temática de amores y desamores, pero dentro de estos no nos podemos olvidar de esos dos temas que son “Nos estorbó la ropa” y “Golpes en el corazón”, que hicieron que la gente bailara y disfrutara de lo lindo, con esas interpretaciones de Jorge y Hernán tal como de unos Pimpinela se trataran.
     Y canciones que nos cuentan hechos reales que conmocionaron México, caso de “El espinazo del diablo”, “La mafia muere”, “El circo”, “El reportero”, “El tahúr”, y, sobre todo, “El gato Félix”, una historia sobre un famoso periodista de Tijuana que no se supo callar nada sobre los gobiernos corruptos que pasaron por México.
     Tras estos continuaron con las peticiones del público, ya que tú te acercabas y cualquiera del grupo cogía tu petición que previamente habías apuntado en un papel, y se la pasaba a Jorge, cabeza visible del grupo, y tras terminar la canción que estuviesen interpretando, de una forma veloz tal como un vocero de una tómbola de feria, empezaba las dedicatorias, unas siete u ocho entre canción y canción. El público cada vez que escuchaba su nombre, el tema y la dedicatoria se animaba más.
     Y lo más increíble de todo, mientras la mayoría de la gente bailaba, también subían al escenario para bailar, besar a los músicos, hacerse unas fotos con ellos, e incluso para que les dedicaran unos autógrafos. Vamos, que parecía un escenario de cualquier grupo punk o hardcore con tanta gente, y es que no les importaba, ellos tan frescos continuando sin parar sus temas. Tal es así que como os dije antes el concierto duró unas tres horas. Al final se veía en la zona derecha, en el backstage, al encargado de la sala, un gordo pestoso, que les avisaba que tocaran las últimas canciones, pero ellos seguían, y es que se veía al gordo indicando que cortaran, tanto al grupo como a la mesa de mezclas y al de las luces. Pero ahí estaban los Tigres del Norte, quienes continuaban repitiendo incluso las canciones anteriores más coreadas por el público, como “Jefe de jefes”, “Jaula de oro”, “Contrabando y traición”... todas ellas entrelazadas como un mix sin descanso, hasta que finalmente pararon por culpa de los de la sala.
     Tengo que admitir que disfruté como un cochino en un charco, y vi algo como bizarro en esa relación grupo-público que no dejaba de subirse al escenario, pero con orden y nunca invadiendo totalmente el escenario... y sobre todo cuando pedían temas con dedicatorias a diestro y siniestro.
     Por supuesto que aconsejaría a cualquiera ,si es un poco abierto de mente (musical), que no se perdieran un concierto de los Tigres del Norte.
- Juan Díaz Portillo -

 
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