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Moon Stomper

Número 8
(Abril 2003)
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Rock'n'Celuloide    Al otro lado del Atlántico, en los 80 nos llamaba la atención, Penélope Spheeris. En 1981, realizaba Decline of western civilization, una mirada a la escena punk de Los Angeles, con actuaciones de bandas y entrevistas con Lee Ving, Darvy Crash (Germs), Billy Zoom (X, Blasters...). Actúan Circle Jerks, Bags, Fear y X. Le continuó una segunda parte Decline of western civilization II: The metal years, con Kiss, Ozzy Osbourne, Poison, Megadeth e incluso Lemmy, dedicado al heavy, como su nombre indica.
    Una directora con una importante fijación por la música. Tambien en el 81 rodó para la New World de Roger Corman la demoledora Suburbia. Si recordáis el excelente tema, homónimo al de este film, que incluyeron los Quakes en su incomprendido tercer álbum, New Generation (Nervous/Rumble, 1993), Roman hablaba del aburrimiento y monotonía en este tipo de urbanizaciones yankys destinados a la clase media. En uno de esos barrios centraba Penelope la historia de estos jóvenes okupas que intentan vivir a su manera fuera de la sociedad, sólo para encaminarse a su autodestrucción.
    Los protagonistas acuden a varios conciertos, donde podemos ver a TSOL (una de las bandas favoritas de Dexter Holland) interpretando “Wash away” y “Darker my love”; Di con “Richard hung himself”, y The Vandals entonando “The legend of Pat Brown”.
    La imagen más reconocible de Suburbia (la pandilla de jóvenes avanzando por las calles) sirvió de portada al film y lo usó muchos años más tarde el grupo hispano-alemán Front Kick para la cubierta de su album debut (en vinilo y CD) Los rechazados de Berlín.
    La Spheeris alcanzaría el éxito con un film de temática musical, la comedia Wayne´s World, basado en un sketch para el Saturday Night Live del cómico Mike Myers, hoy muy famoso por su hortera super-agente Austin Powers, cuya primera aventura nos recordaba bastante a las películas de Matt Helm, parodias de las de James Bond, y que en el cine interpretara el gran Dean Martín.
    En los 90, Hollywood acabó engullendo a tan interesante directora que se dedicaría a realizar productos para toda la familia como las comedias Rusticos en Dinerolandia (basada en la vieja teleserie Los beberlyricos), Una pandilla de pillos (adaptación de otra serie aún más antigua, La pandilla), La oveja negra (con el fallecido Cris Farley)...
    Volviendo con los Pistols, dos películas imprescindibles de visionar sobre los míticos punks son The great rock & roll swindle y The filth & the fury. La mugre y la furia, ambas realizadas por el inglés Julien Temple. Sobre la primera, fue comenzada por el erotómano Russ Meyer (director clave para los que hacemos Moon Stomper, gran parte de nuestros lectores, y de los amantes de los globos en general) que tuvo que dejar el rodaje, recién iniciado, por sus discrepancias con el parásito Malcom McLaren, siendo Temple quien se encargará de llevarlo a puerto. La cinta, una locura sin pies ni cabeza, con el grupo haciendo de las suyas, Sid Vicious cantando “My way” de Sinatra y “Something else” de Cochran, y Edward Tudopole más colgado que nadie. El video llegó a las tiendas de nuestro país en dos ediciones, en versión original con y sin subtítulos al castellano. Mejor suerte corrió The filth & the fury. La mugre y la furia. Estrenada en nuestras pantallas en las salas de versión original, podría ser el documental definitivo sobre la banda de Johnny Rotten, no sólo por su duración, unos 103 minutos que permiten desarrollar holgadamente la historia de los Pistols, sino porque está dirigido por un fan de la banda, que a estas alturas bien los debe conocer. E incluye largas entrevistas con todos los componentes, hasta del primer bajista y de Malcom McLaren.
    No intenta embellecer las cosas, más bien al contrario, prefiere marcar lo gris de la trayectoria del combo, que desembocó en la desaparición de los Sex Pistols y el trágico final de Sid Vicious. Lo que se han saltado, sin duda intencionadamente, es el retorno del grupo a mediados de los 90 aprovechando las multitudinarias ventas de Penniwise, Green Day, Rancid o the Offspring.
    No pueden evitar clavar un montón de pullas a McLaren y a Nancy Spungen, como recuerda el vocalista: “...Nunca me cayó bien, la primera vez que la vi estaba follando con Steve en el lavabo... Hacíamos lo posible por evitarla.
    El documental mezcla estas entrevistas con imágenes del grupo en aquella época en conciertos, programas de TV (en el público es bien reconocible una jovencísima Siuxie, poco después al frente de Siuxie & the Banshees)... todo esto montado con otros programas de canales británicos, generalmente humorísticos, incluso sale Benny Hill.
    Ya que este Rock & Celuloide nos está quedando muy punk, queremos terminarlo hablando de No looking back (en nuestro país se puede encontrar en DVD con este mismo título, y hasta hace poco lo ha estado emitiendo Canal 18), dirigida en 1980 por el eterno rebelde Dennis Hopper en Vancouver, Canadá. Narra la triste vida de la adolescente CeBe (Linda Manz), una chica de 15 años que se considera una punk e idolatra a Elvis y los Sex Pistols. Su madre (Sharon Farrell) es una yonky, y su padre (Hopper), un alcohólico que acaba de salir de la cárcel por colisionar con su camión contra un autobús escolar mientras conducía borracho. CeBe quiere beber, tomar drogas, asiste a un concierto punk, y mantiene una actitud nihilista y autodestructiva (por mucho que intente remediarlo Raymond Burr), que junto al ambiente que la rodea acabará en un trágico final imitando a Sid Vicious. El tono amargo y decadente del film (a lo que ayuda la fría fotografía canadiense) se ve realzado por la canción “My my hey hey” de Neil Young que suena constantemente. Si Easy rider. Buscando mi destino significó la muerte del espíritu libre de los 60 y el engaño del sueño americano, No looking back podría verse como el fin del punk a la entrada de los 80, la década capitalista por excelencia.
- Alfonso & Miguel Romero -
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