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Moon Stomper

Número 8
(Abril 2003)
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Rock'n'Celuloide    Los Blues Brothers grabaron varios discos y giraron con éxito con la Blues Brothers Band, pero la prematura muerte de John Belushi por abuso de todo tipo de drogas acabó con su carrera como músico, cómico y actor. Para él estaba pensado el papel protagonista de Los Cazafantasmas que finalmente recayera en otro cómico del Saturday Night Live, Bill Murray.
    Los 90 no le favorecieron para nada a John Landis, todo lo contrario de la década anterior. Intentó repetir la fórmula de Un hombre lobo americano en Londres con Sangre fresca y se estrelló. Para resarcirse volvió a dirigir a Eddie Murphy en Superdetective en Hollywood 3 (ya que El príncipe de Zamunda funcionó muy bien en taquilla) pero las aventuras de Axel Foley ya no interesaban a nadie. Quiso sorprender adaptando el libro homónimo con la descacharrante La familia Stupid y le fue aún peor.
    Lo único que le quedaba por hacer era revivir a los Blues Brothers, para ello en 1998 cogería al orondo John Goodman como sustituto de Belushi para Blues Brothers 2000 y volvió a reunir a grandes nombres de la música para la B.S.O.. Dedicada a la memoria de John Belushi, John Candy y Cab Calloway, sigue una premisa bastante similar a la anterior. Y aunque no está a la altura de aquella, es bastante entretenida, alocada y también está llena de actuaciones musicales. Con la intervención de Aretha Franklyn, James Brown (ambos repitiendo papeles), Wilson Pickett, y atención a la que se tienen que enfrentar al final del film, los ficticios Louisianna Gator Boys, compuestos por, entre otros, Eric Clapton, B.B. King, Bo Diddley, Isaac Hayes, Dr. John, Steve Winwood, y Jimmie Vaugham.
    Como puntos flacos, le falta fuerza y se repiten muchas situaciones de la anterior: los nazis son sustituidos aquí por sudistas, la repetida frase de Jack Blues “estamos en una misión divina” pasa a ser en labios de Elwood “los caminos del Señor son infinitos”, el bar country donde interpretaban “Rawhide” cambia por una actuación del “Ghost Riders in the Sky” en otro espectáculo puramente sudista y redneck, los monster-trucks...
    A pesar de una gran promoción, no gozó del ansiado éxito. Lo siguiente de Landis sería el telefilme El plan de Susan, con las guapas Natassja Kinski y Lara Finn Boyle.

    Para este número no podíamos olvidarnos del director más punk que parieran los UK, nos referimos por supuesto, al independiente Alex Cox.
    Empecemos con Repo man, mezcla de ciencia ficción y comedia protagonizada por Emilio Estévez como un ladrón de coches, que tiene como maestro al habitual de David Lynch, Harry Dean Stanton. Se verá involucrado en una trama con ovnis, alienígenas y mad doctors. En el reparto los Circle Jerks junto a Sy Richardson, Tracey Walter, o Vonetta McGee. En la B.S.O., Black Flag, Iggy Pop, Suicidal Tendencies y the Plugz.
    Quizá su obra más conocida sea Sid y Nancy, controvertido biopic de Sid Vicious en su particular auge y estrepitoso descenso junto a la grouppie Nancy Spungen. Gary Oldman se dio a conocer con su flemática interpretación del bajista de los Sex Pistols. Le acompañan Chloe Webb (que interpreta a Nancy), Drew Schofield como Johnny Rotten, David Hayman en el papel de Malcom McLaren, Iggy Pop, Sy Richardson, Fox Harris, Sandy Barron, y Courtney Love como una grouppie. Hay escenas rodadas en el Hotel Chelsea de Manhattan.
    Cox incluso recrea el video-clip de la versión del “My way” de Sinatra que a cargo de Vicious cogía unos matices y un rumbo bien diferentes.
    En 1986 realiza Derechos al infierno. Tres gansters de poca monta y la novia embarazada de uno de ellos atracan un banco y en su huida paran en un perdido pueblo en medio del desierto donde han de esperar a que llegue su jefe. Lo que en otros hubiera sido un thriller de acción, Cox lo convierte en un homenaje al spaghetti-western, género extinto desde hacía una década. Rodado, como tantos westerns mediterráneos, en los áridos paisajes de Almería. Derechos al infierno incluye algunos guiños al creador del subgénero, Sergio Leone, los guardapolvos de los bandidos al final del film o el tipo que toca incesantemente la armónica recuerdan sobremanera Hasta que llegó su hora, o los cadáveres apilados en la furgoneta rememoran el final de La muerte tenía un precio (“Nada, que no me salían las cuentas”); así como se acoge a algunas constantes del eurowestern (antihéroes egoístas y codiciosos, bandidos mexicanos, machismo palpable, suciedad en el ambiente, violencia exagerada...) como algunas situaciones reconocibles del género, caso de la ineludible matanza final de los protagonistas contra sus oponentes, que evoca tanto al Peckinpah de Grupo salvaje y Quiero la cabeza de Alfredo García, como a no pocos spaghetti-westerns: Los siete de la venganza, Que descansen, Tiempo de masacre, El halcón y la presa, Puerta abierta al infierno, Oro sangriento, El regreso de Ringo... y tantos otros.
    En el papel de Sim, uno de los atracadores, el fallecido Joe Strummer, quien se llega a peinar el tupé con gasolina a falta de fijador. Como Velma, la novia embarazada, la problemática Courtney Love. Los Pogues entre los bandidos mexicanos, y pequeños papeles para Alex Tudorpole (exTempole Tudor), Elvis Costello y una de las reinas del disco, la escultural belleza negra Grace Jones. Otros amigos del director que aparecen brevemente son Dennis Hopper y Jim Jarmush. Por cierto que Jarmush también se acercó al cine del Oeste a la europea con Dead man.
    Musicalmente Cox se acoge a los cánones del spaghetti-westerns introduciendo un score de aires mexicanos (muy loco, eso sí, como toda la película) pero también podemos escuchar en los créditos finales a los Pogues.
    Curiosamente los atracadores visten trajes negros, antecediéndose a la moda impuesta por Tarantino desde su Reservoir dogs. Y el personaje encarnado por Sy Richardson parece una mezcla de los posteriores Vincent Vega (John Travolta) y Jules (Samuel L. Jackson) en Pulp Fiction.
    Para Walker. Una historia verdadera (1987), Cox volvía a contar con Joe Strummer, esta vez como encargado de musicar el film. Satírica mirada al colonialismo e imperialismo yanky en países latinoamericanos a través de William Walker (Ed Harris), idealista norteamericano que a mediados del siglo XIX encabezó la sangrienta invasión de Nicaragua y terminó proclamándose allí presidente en una fuerte dictadura que acabó con su muerte. Acompañan a Harris, Peter Boyle, Pedro Armendáriz JR, Sy Richardson y Marlee Matlin (la sordomuda protagonista de Hijos de un Dios menor). Llena de intencionados anacronismos, gore, tiroteos y el anarquismo propio y punk de Cox, fue su último film americano durante un tiempo. Su tibia acogida hizo a su director marchar a México, donde rodaría El patrullero. Volvería a los USA con El ganador, una cinta más convencional protagonizada por Vincent D’Onofrio, Rebeca de Mornay y Michael Madsen. Y no podemos olvidar su papel como el agente del FBI que junto a James Gandolfini persigue a Romeo Dolorosa y Perdita Durango en el tercer largo de Alex de la Iglesia.

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