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Moon Stomper

Número 7
(Agosto 2002)
Sumario
  Editorial
 Entrevistas
  The Quakes
  The Monster Klub
  The Pagan Dead
 Artículos
  Músicos en el cine
  Sonny Liston
  Semana de Málaga
 Killer Pussycats
  Jami Deadly
 Secciones
  Reservoir CDs
  Planet of the Tapes
  Lecturas Diabólicas
  Vivos y en vivo
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Semana de Málaga    También se pudieron ver grandes clásicos de terror como “El vampiro”, 1957, de Fernando Méndez, magnífica cinta que nos adentra en el mundo de Bran Stocker, y que, en mi opinión, supera al “Drácula” de George Melford con Carlos Villarias (la respuesta hispana al film de Browning). En ésta, el actor de procedencia asturiana Germán Robles interpreta soberbiamente al conde, tal es así, que repitió el papel en posteriores ocasiones. “La marca del muerto”, 1960, de Fernando Cortés, sobre los crímenes de un alquimista que necesita sangre humana, convirtiéndose en una suerte de zombi-vampiro. Tened cuidado ya que rula por ahí una versión amputada y manipulada por el norteamericano Jerry Warren. “Macario”, 1960, qué puedo decir de esta magistral fábula de Roberto Gavaldón, pués que es una obra maestra sobre las andanzas de un tipo llamado Macario, que verá cómo su vida se transforma en una alucinación. “Hasta el viento tiene miedo”, 1967, Carlos Enrique Taboada nos adentra en el terror gótico, donde el fantasma de una joven atormenta a las alumnas de un internado para poder así descansar en paz.
    Y una serie de pelis (de lo mejorcito, hay que destacar) del denominado cine de lucha libre, como “Ladrón de cadáveres”, 1956, uno de los mejores films de este subgénero mexicano, dirigido por el sin par Fernando Méndez, una cinta en blanco y negro sobre los actos criminales que realiza un mad-doctor para conseguir al ser perfecto, y además protagonizado por el incomparable Wolf Ruvinskis, que se transformará progresivamente en un gorila semi-humano. “Santo vs. Las mujeres vampiro”, 1961, un verdadero clásico protagonizado por el mito, Santo, el enmascarado de plata, y por Lorena Velásquez, la reina del cine de terror mexicano. En manos del director Alfonso Corona Blake, nos cuenta la resurrección de la reina vampira y su intento de venganza, todo muy barroco y en magnífico blanco y negro. “El hacha diabólica”, 1964, con Santo y Lorena Velásquez, esta estupenda película no nos deja de sorprender una y otra vez, desde el principio, con esos títulos de crédito (seccionados a golpes de hacha) hasta los saltos en el tiempo, pasando por esas hachas voladoras. “Santo frente a la muerte”, 1969, obra menos conocida del famoso luchador, ubicada dentro de su etapa en el cine de aventuras y el policiaco, en este caso sobre el robo de una joya, donde Santo cual caballero andante, ayudará a una dama en apuros. “Las momias de Guanajuato”, 1970, otra joya de este subgénero, ¿quién no la ha visto a estas alturas?, aunque en esta ocasión Santo sólo tenga un papel como guest-star, cayendo el protagonismo sobre los luchadores Blue Demon y Mil Máscaras. Hay que decir la verdad, el rey es el rey, y bueno, el film trata sobre la vuelta a la vida de unas momias de la ciudad de Guanajuato, donde su jefe, Satán, se quiere vengar de la figura de Santo, quien lo condenara mucho tiempo atrás.
“Los campeones justicieros”, 1970, reunión de cinco luchadores dirigidos por Federico Curiel, donde la productora quería arrimarse al filón de oro descubierto por Santo. En éste, primero de una trilogía que siguió con “Vuelven los campeones justicieros” (1972) y “El triunfo de los campeones justicieros” (1973), todos de Curiel, quien mandó a Blue Demon, Mil Máscaras, El Médico Asesino, La Sombra Vengadora y Tinieblas en estas historias tan psicotrónicas como luchar contra enanos super-luchadores al mando del clásico científico loco. No hay que perdérsela, sólo con las motos y boogies que conducen todos nuestros héroes a la vez por las autopistas. “Santo contra los zombis”, 1961, de Benito Alazraki, otro gran director del cinema mexicano, que nos sitúa al Santo en esa etapa que tuvo en blanco y negro muy en la onda de seriales tipo El Hombre Enmascarado o La Sombra. Nos cuenta las intrépidas aventuras que nuestro héroe realiza para desenmascarar a una banda o sociedad de criminales, con toques de vudú de fondo.
    Una lástima que, dentro de este ciclo, algunas de las proyecciones no fueran en celuloide, sino retroproyecciones en video, cosa que a mucha gente molestó, yo incluido. Y no ya sólo por la pérdida del encanto de ver la película en su formato, sino también la gran chapuza de retroproyector que usaron: se iba y venía el sonido, o con un sonido altísimo, más bien descomunal; en algunos casos sin brillo ni contraste, quedando la película totalmente oscura, como fue el caso de “Santo vs. las mujeres vampiro”.

    Tras estos ciclos, se emitieron secciones más normales, como en todo festival de cine que se precie.Tales como “El fantástico recuperado”, donde se pudieron ver títulos tales como “Los 5000 dedos del Dr. T”, 1953, un maravilloso musical a cargo de Roy Rowland, que fascina tanto a niños como a mayores; “Black magic”, 1949, protagonizado por Orson Welles, basado en la novela de Alejandro Dumas “Memoires o un medecin”, y realizado por Gregory Ratoff y Welles, aunque este último no apareciera acreditado; “Creature of the atom brain” y “I married a monster from outer space” fueron los clásico de ciencia ficción de los años 50 que proyectaron. El primero de estos dos, un film con mad-doctor, nazis, gangsters a lo Capone, y además zombis, dirigido en 1955 por Edward Licahn. El siguiente trata la ya clásica invasión extraterrestre y la dirigió en 1959 Gene Fowler JR. “Las diabólicas”, la original de H. G. Clouzot (1954), y “Tom Tumb”, del genial George Pal, casi todo un musical con una estupenda coreografía, realizada en 1958.
    Otra sección fue “Un año fantástico: 2001”, con filmes tan recientes que casi coleteaban por nuestras salas: “A.I. Inteligencia artificial”, “El exorcista” (director’s cut), “Fantasmas de Marte”, “Jeeper Creepers”, y “Buñuel y la mesa del rey Salomón”, ¿pero este film se había realizado?, ¿y de qué va?, Aaahh!, Carlos Saura de nuevo... bufff!!
    Las típicas secciones de cortos, españoles y foráneos, y los habituales de animación. Entre los cortometrajes españoles, unos 15, “Ya no puedo caminar”, de Luiso Berrejo, “El hombre ubicuo”, de Eduardo Bajo Ulloa, “El plantado de árboles”, de Andrés Sendino y Llina Trushkina, “Manuela, el cinto”, de Rafael Robles... entre otros. 9 extranjeros de los que destaco Staplerfamper Klaus”, de los alemanes Jörg Wagner y Stefan Pret, “Der Pilot” de Oliver Seiter, y “Shut the door” de Jens Lien. En los cortos de animación, proyectaron un total de 12, destacaría los siguientes: “Humber’s brain” de Phill Robinson, “The lonely widow” de John Corman, “Hasta los huesos” del mexicano René Castillo, “Eat” del maestro Bill Plynton, “The Periwig maker” de Steffen Schäffler, y el español “Esa habitación del demonio” de Grojo.
    Hubieron dos secciones más, las cuales me llenaron de mucha curiosidad. Una se agradeció bastante, ya que como su propio nombre indica, “Secciones de madrugada”, eran a unas horas en que la saturación de tanto visionado de pelis te deja KO, y si es algo interesante te animas y recobras el conocimiento. Se vieron los títulos más fuertes de la semana: “I.K.U.”, este film japonés nos adentra en un mundo de sexo industrial, con toques de ciencia ficción en la ambientación, donde un robot da placer en diferentes casos. Rodado por Shu Lea Cheang en el 2000, cabe destacar incluso la musiquilla (“iku, iku...”). Del mismo director también vimos “Hera Purple”, en la que se observa la importancia del sexo salvaje: el que perpetra una joven a sus violadores, asesinándolos brutalmente al ser poseída por el espíritu de la diosa Hera, mucho sexo, sí señor. “A living hell”, 2000, cinta japonesa de Fuiji Shugo, sobre la desafortunada forma de conocer a tu verdadera familia, todo a base de la tortura y angustia que sufre el protagonista, un minusválido, genial!!. “Mutant Aliens”, absurdo y salvaje este largometraje de animación que realizara Bill Plynpton en el 2001, una comedia con todas sus fechorías de marras. “Slashers”, basado en un reality-show japonés, y llevado al cine por el canadiense Maurice Deveraux en el 2001, donde muy a lo “Battle royale” o “El experimento”, unos concursantes de TV deberán sobrevivir en el juego, teniendo cuidado con los tres asesinos slashers, uno de ellos con un toque de homenaje, con la particular apariencia del matarife de la sierra mecánica de “La matanza de Texas”. “Urban ghost story”, desde UK, 1999, un caso real de poltergeist, rodado por Genevieve Jolliefe. “Www.watchusdie.com”, 2001, sobre unos asesinatos en serie, donde una escritora lo vivirá de tal modo, que se convertirá en la siguiente víctima, dirigida por el afamado Ryan Woo. Y para colmo y terminar, la increíble, majestuosa e insana “Visitor Q”, del maestro Takashi Hiike, un film no apto para personas conservadoras, rodado en el 2001, con el sexo y la violencia como protagonistas absolutos: yo todavía sueño con la escena en la que la mujer del protagonista lanza chorros de leche por sus pechos, mientras su amante se refugia bajo un paraguas, sentado en una manta del líquido que ella lanza.
    El otro ciclo que arriba aludía, “Antología de animación holandesa”, nos presentó una pequeña muestra de obras, 6 en total, realizadas desde 1980 al 2000, donde pudimos comprobar la gran labor realizada en dicho país. “Anna & Bella” de Börge Ring, “The characters” de Evert de Beijer, “Tres misses back to the inkwell” de Paul Driessen, “Father & daughter” de Michael Dudok de Wit (quien consiguiera un Oscar al mejor corto de animación), “On land, at sea, and in the air” de Paul Driessen, y “Famous Paintings” de Maarten Koopman.
    Tras todo esto, deciros que merece la pena acudir a esta Semana, la verdad es que me asombró, no sólo por los mosquitos gigantes que nos devoraron en la sala principal y con los que algunos jugábamos al tenis, sino por lo poco valorada que la tienen, más publicidad, hombre!!. Y es que se le ve futuro, espero que crezca y amplíe su caché con más promotores que le den mayor vidilla.
    Destacar que la gente se ve maja y que traen bastante material de otros festivales, como el de San Sebastián (ver Moon Stomper anterior), cosa que se agradece para no tener que echar tantos kilómetros. Esperemos que en pocos años tengamos otra Semana o Festival aquí en el sur tan importante como los del norte.
    Además, habría que resaltar el gran parecido físico del taquillero del cine Alameda con Meat Loaf. El próximo año me hago una foto con él y ya me diréis. Un saludo...
- Juan Díaz Portillo -
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