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Perras entrevistadas
Entrevista: Invasión Travesti (Una película sobre la ciudad y sus símbolos)

Por: Elena Marro, Joaquin Moral y Marta Reina

Entrevistamos a Jerónimo de los Santos, uno de los directores de Invasión Travesti, película de sugerente título y producción enteramente sevillana que con un modesto presupuesto, una potente idea y un gran entusiasmo, después de siete meses de rodaje y mucho trabajo podrá verse a partir del mes de Junio en Sevilla. ¿Qué ocurriría si una minoría tradicionalmente marginada y menospreciada como son los travestis invadiesen Sevilla y se hiciesen con el poder?
Fidas: Una "t" de pie y otra invertida. ¿Por qué ese símbolo?
Jerónimo: el principio del símbolo tiene una inspiración en la esvástica. Y la inversión del orden crea el símbolo. Una figura y la invertida crean el símbolo y son por sí mismas una interpretación de la película.
F: ¿Cuál es la intención de la película?
J: Una ironía, una inversión del orden establecido para demostrar qué es lo que hay. Una revancha: una minoría que llega al poder y funciona exactamente igual a quienes los habían marginado. Es un orden dictatorial de travestis que imponen la homosexualidad obligatoria entre los hombres y entre las mujeres, que humillan a las mujeres. Venimos a decir que invertir los términos vendría a ser más o menos lo mismo que hay. Partimos de una deserción generacional. Aunque no queramos, pertenecemos al fin del milenio, a la muerte de los relatos, a la muerte de las ideologías. Planteamos el fin del mundo, pero de la manera más absurda, no es un caos tipo gran ola por la que todo el mundo chilla, sino que se acaba el mundo y todo el mundo lo celebra, es una fiesta para terminar algo que de todas formas tampoco andava muy bien y que no creemos nosotros que vaya a ninguna parte.

"Querido pueblo, el día ha llegado"
Más que una apuesta revolucionaria es una consecuencia de todos los desastres. A finales del siglo XX, la mujer ha recogido el lamentable testigo que ha soltado el hombre. Creerse un sujeto, defender ideologías , crear universos utópicos, cosas que sólo han conducido al caos, a desastres, a hacer las mismas barbaries pero con la cara muy alta. Nos reímos del último sujeto que queda, que es la mujer. Pero más que ataque a la mujer es ataque a cualquiera que tenga la desfachatez de defende todo este tipo de cosas: un futuro utópico, un creerse que el mañana va a ser emjor que hoy. Ante cualquier postura progresista, lo que hacemos es reirnos, y esa risa creemos que es sana porque siempre se ha reido todo el mundo de esas cosas aunque ahora haya un pensamiento políticamente correcto que lo impida. Nos interesan lo que tienen de transgresoras esas posturas, pero en cuanto se acomodan dejan de interesarnos.
F: ¿Por qué Sevilla?
J: Porque Sevilla no ha conseguido quitarse de encima la crisis del XVII, la muerte del Imperio. Sevilla no ha asimilado la tragedia de estar levantada sobre un cementerio. Y lo peor es que ese cementerio no está ahí por casualidad, sino porque la mitad de la ciudad ha matado a la otra mitad de Sevilla y la ha enterrado. Eso se queda en el sustrato y aunque tú no lo sepas está ahí y te influye.

F: ¿Es Sevilla una ciudad travesti?
J: Es una ciudad travesti porque siempre ha vivido de cara al público. Siempre le ha gustado la ceremonia social, pero hacia fuera. Las grandes cantidades de dinero de Sevilla se han gastado siempre en fiestas y en hacer cosas que duraban muy poco, es una ciudad efímera. Sevilla no tiene carnaval porque tiene la Semana Santa, que es un puro carnaval. Y todo esto tiene mucho que ver con el travesti, con el hombre que se transforma con elementos artificiales muy evidentes de una forma muy fingida, muy sobreactuada, una ceremonia en la que se ve perfectamente que él no es. Porque un travesti es para mí lo más diferente a una mujer, un hombre normal es mucho más parecido a una mujer.

¡Que maravilla, el Papa está en Sevilla!
F: ¿:Por qué los travestis?
J: Porque mi infancia estaba muy influenciada (años 80) por la libertad y la indeterminación de cómo iban a ser esas formas de gobierno y de la cultura. Se vivió un ambiente muy raro en el que el travestismo era muy tratado por la prensa y por los medios. Eran como de ciencia ficción. Ahora también se trata este tema, pero de una forma más correcta, más cordial, se intenta tratar a los travestis como auténticas mujeres, y para mí era mucho mejor antes porque era auténtica magia. Era como una cima del progreso en al que se había creado una criatura con lo mejor del hombre y lo mejor de la mujer, teóricamente, y que era sobrenatural. Algo parecido a la novia de Frankenstein.
F: ¿Cómo está el cine en Sevilla?
J: Nosotros vivimos en el desierto. No es que siempre fuera así, antes era un valle florido y de aquí bebía toda España, pero eso ocurrió antes de la guerra y desde entonces se quedó muerto. Ahora las únicas películas son las de Josele y las de los Morancos. Que venga Amenábar a rodar aquí no es crear industria en Sevilla. Hay una necesidad social de cine, hay una tierra muy grande que es Andalucía y se necesita que la gente asuma hacer cine aquí.

El travesti, milagro de la naturaleza

Escenografía improvisada con material de deshecho
F: ¿Es mejor trabajar en la clandestinidad?
J: Yo creo que es bueno no tener mucho dinero, el buen cine se hace muchas veces con poco dinero. Aunque espero no hacer esto así el resto de mis días, si yo soy underground es porque no me queda más remedio. Odio el concepto underground, odio la ropa underground como la que llevo, con dos manchas y un agujero, odio la comida underground como la que como, y odio las conversaciones underground como ésta. Yo preferiría más caché. A los actores se les pagaba con primeros planos, cuanto más famélicos más primeros planos, y así.

F: Cuando se intenta enviar un mensaje a través, por ejemplo, de una película ¿es posible ser escuchado?
J: Nosotros no intentamos dar ningún tipo de mensaje, para eso es maacute;s fácil por otros medios. Para lo que sí sirve el cine es para unir a la gente con su ciudad. Eso es lo que me gusta del cine de Fellini, del cine de Woody Allen, de Almodóvar... que dan una identidad a la población. Puede que el cine tenga la función de dar confianza en los lugares, te dicen que donde tú vives es un sitio que sigue estando vivo. Por eso nos planteamos rodar en la calle y que la fábula utilizase los símbolos de la ciudad. Para darle una lectura nueva a cosas que están anticuadas. La Giralda, por ejemplo, es una cosa con la que nos relacionamos todos, pero a mí la función que tenía para mi abuelo ya no me vale. A mí no me sive de campanario de iglesia, no me interesa como valor militar, ni como estampa típica, aunque me gusta. A mí, personalmente, la Giralda me recuerda a King Kong y al Empire State y sobre todo a Harryhausen, el de Jasón y los Argonautas, yo veo el Giraldillo y estoy acojonado desde pequeño, porque siempre creo que tarde o temprano va a bajar y se va a poner a dar espadazos, y esa necesidad mía es común a mucha gente. El darle un nuevo sentido a los símbolos, no rechazarlos como se hizo en una primera etapa, sino hacerlos tuyos con tu propia visión.

Primera página del storyboard