hoyCinema: lo mejor del séptimo arte. Películas, actores, actrices, festivales Estrenos | Cartelera | Próximos estrenos | Multimedia | Blogs | Foros | Noticias de cine | Gente | Especiales | Dvd | Servicios | Tienda | Aullidos | Fantástico  

Indice

English version
Versión inglesa
Click here


La Venganza de Packa Taylor (1995)
Ganarse la cena cantando

Con Invasión Travesti, LaS pErRaS dE sAtáN pretendemos recuperar el carácter festivo de los antiguos estrenos cinematográficos con tácticas promocionales como: separación por sexos en las proyecciones, falsos referéndums populares para decidir como debe acabar la historia, sorteo de kits de maquillaje y viajes organizados a las diferentes plantas industriales de Elizabeth Arden en Malasia, Sao Paulo, Almendralejo...
Debido a que no sabemos qué las campañas promocionales son cada vez más parecidas a esquelas mortuorias, ¿qué ha pasado con las técnicas de marketing de antaño -ridículas pero creativas-, que solían convencer al público de que estaban pasando un buen rato aunque la película fuese una lata? ¿Se preocupaba por eso el público? Ni hablar. Después de todo con tantas películas malas hoy día, ¿no podría ser la publicidad divertida, como mínimo?. Sin duda, uno de los hombres con más talento creativo de nuestra época fue William Castle, el rey de los trucos. Contrató una póliza con el Lloyd's de Londres asegurando en mil dólares a todo comprador de una entrada en caso de que muriese de miedo. También creó el "Percepto" que consistía en unos motorcitos instalados bajo las butacas que propinaban una pequeña descarga eléctrica al aterrorizado espectador. Desgraciadamente el maestro fué perdiendo el juicio. Imaginó el truco publicitario más extravagante de la historia del cine: hacía desconectar el aire acondicionado al comenzar la proyección, y a medida que el público comenzaba a sentirse más y más incómodo, soltaba un gas nocivo por los conductos de ventilación y esperaba a que se desmayase la primera persona, asegurándose las portadas del día siguiente con el "salvamento de una espectadora conmocionada".

Laura, la gran hermana