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Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet
Por: Javier J. Valencia


Título original: Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street
Año: 2007
Compañía: Warner Bros / DreamWorks Pictures / Parkes/MacDonald Production / The Zanuck Company
Director: Tim Burton
Guión: John Logan
Reparto:
Johnny Depp (Sweeney Todd)
Helena Bonham Carter (Sra. Lovett)
Alan Rickman (Juez Turpin)
Timothy Spall (Beadle)
Sacha Baron Cohen (Pirelli)
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Sinopsis:
Benjamin Barker es un hombre encarcelado 15 años injustamente en el otro lado del mundo, que escapa y vuelve a Londres con la promesa de vengarse, junto a su obsesiva y devota cómplice, la Sra. Nellie Lovett.
Adoptando el disfraz de Sweeney Todd, Barker regresa a su antigua barbería encima del local de empanadas de carne de la Sra. Lovett, y fija sus miras en el juez Turpin que, con la ayuda de su vil secuaz Beadle Bamford, le mandó lejos con una acusación falsa para así poder robarle a su esposa, Lucy y a su hija bebé.
La Sra. Lovett le cuenta a Todd que su mujer se suicidó con veneno después de que el juez Turpin se aprovechara de ella. Pero cuando un barbero rival, el flamante italiano Pirelli, amenaza con descubrir la verdadera identidad de Sweeney, Todd le mata cortándole la garganta. Al no saber qué hacer con el cuerpo, la Sra. Lovett ve esta circunstancia como una potencial solución para su debilitado negocio — y sugiere usar la carne humana para el relleno de sus empanadas de carne.
Sweeney Todd y su cómplice
Sweeney Todd y su cómplice
Un afeitado apurado
Un afeitado apurado
Comentario:
En el mundo de la música, se oye hablar a menudo de cierto artista que tuvo bastante resonancia en el pasado y que, llegado a cierto punto, ya sea por cuestiones de la edad o simplemente por desinterés creativo, se limita a hacer un producto que se conoce como “disco para fans”. Es decir, un álbum directamente dirigido a sus seguidores –se debe tener un cierto status para llegar a esto, por supuesto- que, sobre todo, disfrutarán los mismos, puesto que el artista en cuestión sabe de sobras que teclas pulsar para emocionar a su gente, aunque, por otro lado, no terminará de convencer al resto del público.
No, no voy a decir ahora que se pueda tomar al cien por cien la comparación con este trabajo de Tim Burton, pero sí lo bastante… Por que nos encontramos con un trabajo de los que han dado fama a su director, con su puesta en escena de dejarte con la boca abierta, sus tonos oscuros, esta vez recreando formidablemente la Inglaterra victoriana, con su clásico héroe atormentado –aunque la excepción mentada radica en este caso, puesto que aquí no podemos hablar de una moralidad dudosa: Todd es directamente un psicópata- interpretado por su actor fetiche Johnny Depp –magistral, por cierto-, acompañado por la amante de Burton, Helena Bonham Carter, que sin venir mucho a cuento se viste, se peina y se maquilla como debe hacerse en una película de Tim Burton. Y claro, tratándose de una adaptación de un musical de Stephen Sondheim, hay canciones, de hecho, hay demasiadas canciones.

¿Es usted un fan de Burton, ya sea de los de “primera generación” que ya se encontró cómodo con el humor de Bitelchús, o de los más recientes, que lanzan piedras a Christopher Nolan por que el Gotham de su Batman Begins es muy poquito gótico –como si eso la fuera a convertir en mejor o peor película…? Pues probablemente a estas alturas ya la habrán visto, y como en el caso de los discos de fans, disfrutado. Si por el contrario es un detractor, lo anteriormente explicado ya le debe servir de excusa para no acercarse a la sala ni por asomo.
¿Y si es usted un seguidor moderado de Burton? De los que piensan que, por ejemplo, Eduardo Manostijeras o Ed Wood son títulos que relucen en la filmografía de cualquiera, pero que no termina de encontrarle su “aquel” al director en sus últimos tiempos. Pues mucho me temo que no saldrá del cine encandilado como antaño, murmurará un “no está mal…” si ha ido acompañando a uno de sus seguidores para que no se le enfade pero en el camino de vuelta a casa le vendrá a la mente como ha estado a punto de dormirse en uno de los tediosos momentos musicales, machacones y reiterativos, o como en algunos momentos los excesos teatrales de alguno de los actores, que se toman al pie de la letra lo de “obra de teatro-comedia negra-musical” para excederse un pelín en sus gestos y muecas –pensé que llegaría al final de mis días sin lanzarle nunca a una puya al por lo general siempre genial Alan Rickman, pero…- o como, incomprensiblemente, no le ha calado ninguna canción, de un film que los tiene a montones. Mucho me temo que hasta en sus más incondicionales no habrán encontrado un motivo para sustituir el “Esto es Halloween” como melodía de su móvil.
Algo no termina de funcionar en las últimas propuestas de Tim Burton, demasiado centrado en su propio universo y parece que con algo de miedo de salirse de él, no vaya a ser que le salga otro Planeta de los simios. Y eso que realmente tampoco ha hecho prácticamente ninguna película realmente floja, floja del todo, en los últimos tiempos. Simplemente no marca la diferencia como hacía antes, habiéndose convertido en un creador que ha logrado casi una nueva forma de arte: Hacer trabajos alimenticios, auto-alimentándose.

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