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Título original: Paul
Año: 2011
Compañía:
Director: Greg Mottola
Guión: Nick Frost y Simon Pegg
Reparto: Simon Pegg (Graeme Willy)
Nick Frost (Clive Gollings)
Seth Rogen (Paul)
Jason Bateman (Agente Zoil)
Kristen Wiig (Ruth Buggs)
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Sinopsis:
Un viajero espacial muy listillo llamado Paul lleva sesenta años encerrado en una base militar ultrasecreta, aconsejando a los líderes mundiales
acerca de otros alienígenas.
Cuando empieza a darse cuenta de que ya no es tan útil y de que la mesa de disección se acerca peligrosamente, Paul
decide escapar en la primera autocaravana que se detiene cerca de la base militar en el Área 51. Por suerte para él, en dicha autocaravana van dos
terrícolas perfectamente dispuestos a rescatar y albergar a un alienígena con problemas.

En la Comic Con |

Paul, el alienígena |
Comentario:
Y resultó que la fórmula no se trataba tan solo de la combinación de los talentos de Simon Pegg y Nick Frost. Quizá una parte fundamental de la misma
se basaba en el excelente trabajo de Edgar Wright detrás de las cámaras y como elemento clave en la elaboración de los guiones. Saber dar forma
visual a una idea sobre el papel divertida es terriblemente difícil, pero fluye mucho mejor si parte de tu cabeza y existe una dinámica de trabajo
con un elenco de actores que también han escrito el libreto de la obra.
Greg Mottola no es Edgar Wright. Se aplaudió entre los seguidores de la comedia juvenil su Supersalidos y su brío pareció suficiente para
continuar las andanzas de la pareja Pegg & Frost mezclando su habilidad humorística con el cine referencial a los años 80, en esta ocasión en el
sub-género de “amables alienígenas” que poblaron algunas salas cinematográficas y muchas más estanterías de videoclub intentando explotar el modelo
de cine que desarrolló artísticamente y comercialmente Steven Spielberg mejor que nadie. Pero el producto resulta en esta ocasión vacío y artificial,
algo que no ocurría ni en Zombies Party ni en Arma fatal, y los tiempos en el humor no funcionan, algunos gags visuales no explotan
hacia la carcajada a pesar de tener un buen planteamiento, y otros son sencillamente repetitivos y cansinos (a saber hasta cuando puede resultar
gracioso escuchar a Kristen Wiig, por ejemplo, decir tacos cuando lo repite hasta la saciedad).
Así la película resultante forma parte del cada vez más cansino cine referencial y pretendidamente “de culto”, con sus ya clásicos cameos de viejas
glorias del género que se está parodiando y con algunos breves momentos de gracia y fluidez. Se puede prescindir de ella con facilidad, si bien uno
espera (y desea) que solo sea un pequeño bache (y tampoco especialmente grave) de su pareja protagonista.
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