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Título original: La Noche del Terror Ciego
Año: 1971
Compañía: Interfilme / Plata Films
Director: Amando de Ossorio
Guión: Amando de Ossorio y Jesús Navarro Carrión
Reparto: Lone Fleming (Betty Turner)
César Burner (Roger Whelan)
Helen Harp (Virginia White)
Joseph Thelman (Pedro Candal)
Rufino Inglés (Inspector Oliveira)
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Sinopsis:
Betty, Roger y Virginia son tres amigos que deciden hacer una excursión. En el tren, Virginia salta en marcha al notar que su viejo amor por Betty ya
no es correspondido, sino que ella ahora está más pendiente de Roger. Queda vagabundeando por los campos solitarios hasta que, al caer la noche, decide
refugiarse en un viejo pueblo abandonado y ruinoso. En dicho paraje los muertos se levantan de sus tumbas y acaban con la vida de Virginia.
Roger
y Betty empeizan a investigar sobre la muerte de su amiga cuando conocen la noticia, descubriendo el verdadero secreto de aquel lugar maldito: los
espectros de unos Caballeros Templarios que fueron ajusticiados por prácticas satánicas salen de sus tumbas para matar a aquel que se acerque.

Los monjes templarios |

Una de las víctimas |
Comentario:
Nos encontramos ante la primera obra de la famosa tetralogía sobre los zombis templarios de Armando de Ossorio.
A La Noche del Terror Ciego le seguirían El Ataque de los Muertos sin Ojos, El Buque Maldito y
La Noche de las Gaviotas; conformando una de las más famosas sagas del terror patrio (llegando incluso
más allá de nuestras fronteras).
Estos entrañables zombis (a veces interpretados por extras, a veces por descarados muñecos de goma) son el éxito
más importante de su director, fallecido tristemente en 1996 sin el reconocimiento que se merecía.
Estamos ante una película realizada por un fiel amante del género (la filmografía de Armando de Ossorio está
íntimamente ligada al terror-fantástico), y eso se nota. Cierto es que tanto las actuaciones como la estructura
del guión dejan mucho que desear, dando lugar a situaciones y personajes totalmente incompresibles y casi
absurdas, pero es en la ambientación donde el film encuentra su esplendor. Las llanuras portuguesas y las ruinas
del monasterio madrileño donde se rodaron los exteriores son tratadas con mucha delicadeza y dedicación para
hacerlas parecer a la altura de las clásicas mansiones de Transilvania o los míticos laboratorios de científicos
locos. Y es que La Noche del Terror Ciego rezuma esa gracia que poseían los grandes clásicos de la
Universal y de la Hammer: poco presupuesto, mucha imaginación y muchas ganas y cariño por el género.
Aún así no
podemos hablar de una película de gran calidad, pero para lo que viene siendo la filmografía española en el
ámbito del terror, es más que decente (y eso habla por sí mismo de la situación en la que estamos). |
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