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La década de los años 30 comienza con una trágica noticia para el cine fantástico, un cáncer
acaba con la vida del mítico Lon Chaney con sólo 47 años. El suceso
obliga a Tod Browning a buscar a un sustituto para el papel protagonista de Drácula, que
inicialmente iba a protagonizar Chaney. Finalmente, se escoge al húngaro Bela Lugosi,
que llevaba varios años interpretando el papel en Broadway. El éxito no se hizo esperar, y
proporcionó sustanciales beneficios a la productora. Por ello, Carl Laemne que había
fundado la Universal Film Manufactory Company en 1915, decide explotar el filón, y producir
numerosos largometrajes de terror durante los siguientes años.
 Drácula (1931) |
 Frankenstein (1931) |
De hecho, ese mismo año (1931),
se estrena Frankenstein, dirigida por James Whale. Lugosi rechaza el papel de monstruo, que recae en
Boris Karloff. En los siguientes años, muchas son las películas de terror con las que nos obsequia la
Universal. Los actores se especializan dentro del género. Mientras Lugosi
y Karloff interpretan a los malos, David Manners y Colin Clive son los héroes, Helen
Chandler o Mae Clark son sus parejas, Edward Van Sloan es el
sabio profesor que ayuda al dúo protagonista, y si hay algún secundario jorobado o
de tono humorístico, será para Dwight Frye.
Se estrenan la Máscara de Fu-Manchú y la Momia en 1932, el Hombre
Invisible en 1933, y la Novia
de Frankenstein en 1935. La productora, como reclamo para el público, une a Karloff
y a Lugosi en Satanás (1934) por vez primera. La pareja volvería a
coincidir en varios films posteriormente. Pero esta explotación intensiva que hace la Universal
acaba por cansar al público, lo que provoca la caída progresiva de la fama de sus estrellas y su
largometrajes durante la década. En 1941, la productora intenta resucitar sus éxitos con el
Hombre Lobo, protagonizada por Lon Chaney Jr., hijo de la estrella del cine mudo.
 El Hombre Invisible (1933) |
 King Kong (1933) |
Mientras, Tod Browning había dirigido Freaks, la Parada de los Monstruos en 1932,
interpretada por auténticos deformes de feria. Aunque en su día la película fué destrozada
por la crítica, hoy es considerada por muchos una de las mejores películas de la historia. Un año
después, se estrenaba King Kong, producida por la RKO. En 1937, los ingleses crean
la clasificación H para los films de terror; y, en 1938, Orson Welles radia la Guerra de los Mundos,
aterrorizando a todos los Estados Unidos.
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