|
|
|
En 1993 Chen Kaige ganó la primera Palma de Oro por una película rodada en chino, en el Festival Internacional de Cine de Cannes, por su obra
Adiós a mi Concubina. La película recogió grandes elogios de la crítica internacional, una Nominación para los Premios Oscar concedidos por la
Academia de cine Americana; y resultó además un éxito de taquilla a nivel mundial.
Chen forma parte del grupo de los que se conocen como la Quinta Generación de cineastas chinos, que incluye también el nombre de Zhang Yimou, quien
colaboró con Chen como director de fotografía en su primera película, Tierra Amarilla (1984), muy premiada y valorada en los festivales de todo el mundo.
Tras el éxito internacional de Adiós a mi Concubina, Kaige dirigió Temptress Moon, The Emperor and the Assassin y Juntos antes de rodar La Promesa,
el film que estrena ahora en España, y sobre el que nos habla en esta entrevista.

Kaige Chen |
 La Promesa |
Pregunta: ¿Cuál es su método de trabajo durante un rodaje?
Chen: En teoría para rodar una película todo lo que necesitas es una cámara.
Pero con un alto presupuesto puedes sin duda hacer algo que hasta hace poco tiempo no podías ni imaginar.
No creo que ninguna buena película pueda ser creada únicamente por el director.
En la primera fase de la pre-producción lo que quiero es trabajar con grandes talentos; como por ejemplo Peter (Pau, el director de la fotografía) que
intenta aprender continuamente nuevas técnicas, es un gran profesional, siempre sentado a un ordenador aconsejándome sobre cómo abreviar las tomas.
Trabajamos muy cerca el uno del otro.
P: ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con su mujer (la Diosa Manshen)?
Ch: Algunas veces pienso que es increíble trabajar con mi mujer, porque antes trabajaba sin horario y me decía a mi mismo “si hoy soy feliz pues
voy a rodar, sino ¡ni lo intento!”. Sin embargo con una mujer como ella no puedes tomarte ni un día de descanso, hay que ir adelante siempre y rodar,
y yo pienso “¿Qué es eso? Mi mujer es un jefe que me manda cosas que hoy no me apetece hacer”; pero me vengué en el rodaje cuando ella actuaba, a
menudo teníamos que colgarla arriba de unos hilos y yo decía al equipo “¡Dejadla ahí un rato y que nadie hable con ella!”. Ahora en serio,
disfrutamos mucho trabajando juntos, todo lo que hicimos fue para lograr una buena película.
P: ¿Con qué criterio ha seleccionado el reparto de la película?
Ch: Creo que es muy importante para los talentos asiáticos trabajar juntos para enseñar un futuro bonito a la gente; pensé que podía trabajar
con actrices y actores coreanos, japoneses, de Hong Kong, tener un reparto internacional y así enseñar que, aunque tenemos miradas políticas
distintas podemos hacer algo muy positivo y dar una aportación cultural no solo a nuestro país sino a todos los asiáticos. Fui a Japón para encontrar
al señor Sanada, es un gran actor, un hombre humilde, tuvimos una conversación muy larga y por fin me dijo que quería estar en la película.
Jang Dong-Kun es una gran estrella en Corea y Cecilia Cheung es una joven actriz de Hong Kong muy popular. En mi opinión son todos muy profesionales,
no puedo decir cuanto les agradezco su trabajo.

La Promesa |
 La Promesa |
P: La película utiliza muchos efectos digitales, ¿por qué se ha servido de ellos?
Ch: Mi generación de directores de cine en China presta mucha atención al estilo visual y creo que es muy importante hacer que la película sea
visualmente espectacular.
Esta vez he sido demasiado ambicioso. Hay muchas cosas en las que no tenía experiencia, por ejemplo las tomas con cámara digital, en mis primeros
trabajos nunca las había utilizado, pero en La Promesa he incluido bastantes… la compañía de efectos digitales me dijo que hice aproximadamente mil
tomas digitales, y por eso tardé mucho tiempo en hacerla; lo positivo de esto es que se puede apreciar el trabajo de un director de cine, aunque fué
una labor de equipo, pues conté en todo momento con el supervisor de los efectos visuales. Por ejemplo, en la segunda escena de la película, me preguntaron
porque quería hacer las tomas con la pantalla verde en vez de buscar localizaciones verdaderas para esa escena: yo les contesté “¿pero dónde podemos
encontrar una localización como esa?” Porque lo que buscábamos es un tipo de pintura clásica china de agua y tinta…así que yo mismo lo dibujé y durante
todo el proceso no sabía lo que iba a ver al final del día. Reconozco que muchas de las tomas han sido maravillosas.
P: En la película no faltan escenas de artes marciales...
Ch: Hay muchas películas de artes marciales hechas en China o en Hong Kong.
Como director siempre he intentado encontrar una manera única de mostrar las artes marciales, pues no se trata sólo de luchar, es danzar, soñar, caminar,
es todo…
Los coordinadores de los dobles podían tardar mucho tiempo en conseguir lo que querían, recuerdo un día en que estuve en el estudio 14 horas y no ocurrió
nada, sólo repetían “no estamos listos, no estamos listos”.
Esta no es una historia que se desarrolla a un sólo nivel, es mucho más, combinamos las artes marciales y la historia de amor junto con los efectos
especiales para hacer una película épica.
P: ¿Qué significado tiene para usted la realización de esta película?
Ch: El reto más grande para mi era crear un sistema único, no sólo escuchando a los demás, sino teniendo también la oportunidad de escuchar mi
propio corazón; de otra forma no puedes hacer nada bueno, te puedes perder con facilidad.
Creo que ahora soy, en cierto modo, una persona diferente, pues he encontrado la manera de escuchar atentamente lo que dicta mi corazón.

La Promesa |
 La Promesa |
|
| |
|
|

|