Tu oscura verdad
por Graciela M. Belo
"Ahora que me encuentro solo, en la tranquilidad de mi cuarto puedo ordenar un poco más mis ideas sobre todo lo que ha ocurrido.
Siempre creí que estas historias les acontecían a las demás personas y ahora me doy cuenta que no somos dueños de nuestro destino, o al menos en totalidad.
Nunca fui un hombre de muchos amigos, será por eso que apreciaba a los pocos que tenía, en especial al Henry, que aparte de ser íntimo era un buen cliente.
Tal vez fue esa amistad lo que ahora me hace experimentar cierta culpa por no haber podido ayudarlo antes.
Reconozco que tuve unas mínimas sospechas, pero Henry fue inteligente y supo borrar de mi mente cualquier indicio de dudas.
Ahora que sé toda la verdad entiendo muchas cosas, entre otras el extraño testamento que me había entregado, en el que hacía acreedor a Hyde de todos sus bienes.
Me resulta increíble aceptar que dentro de mi distinguido amigo pudo haberse ocultado un monstruo llamado Hyde.
Un ser tan horroroso y despreciado incluso por su creador Jekyll, quien en un principio creyó admirar.
Ha sido sin dudas culpable y merecedor de los peores castigos por la clase de vida infame que llevó, pero aún así fue mi amigo, y no puedo juzgarlo.
Después de todo sus intenciones fueron buenas en un principio, quería deshacerse de su lado malo que lo hacía sentir deseos vergonzosos, impensados, todos aquellos placeres que él mismo había sacrificado con el motivo tan solo de sentirse admirado y respetado por los demás.
Fue esa pócima que descubrió, la que tenía el poder de dividir sus dos personalidades, la buena y la mala, la que acabó llevándolo a la tumba. Fue el comienzo de una pesadilla y el final de una vida prometedora.
En un principio supongo que se deleitó experimentando esos placeres prohibidos, pero cuando su propia vida comenzó a estar en peligro se encontró en medio de una encrucijada. Tuvo que decidir entre sus dos personalidades, y aunque el pobre haya hecho la elección correcta no podía suponerse que terminaría venciéndolo su lado negativo.
Yo también he reflexionado mucho sobre el bien y el mal, pero mi lucha interna se resume a saber encontrar la diferencia justa en el momento preciso.
Pero para Henry fue más que eso, y no pudo soportar el dolor de verse abatido por su propio yo, ese que había llevado dentro, y que al igual que una semilla va creciendo día a día alimentándose de los restos que le proporcionamos, siempre oculta bajo la tierra, esperando el momento preciso para salir y adueñarse de lo que le corresponde, en este caso de su misma vida.
Quizás ahora descanse en paz, quizás sus dos personalidades hayan hecho las paces y su conciencia esté tranquila, ahora que su cuerpo ha dejado de respirar.
El reloj en mi pared me dice que llevo más de una hora aquí sentado.
Las sombras de la noche comienzan a invadir mi habitación.
Me acerco al espejo a contemplar mi rostro, buscando alguna señal que pudiese advertirme de la presencia de alguien más dentro de mí. Por un momento me parece ver en mis ojos la misma mirada lasciva que me dirigió Hyde cuando lo encontré aquella noche en la calle.
Aparto mi vista asustado y confundido.
No, no puede ser, la imaginación debe de estar jugándome una mala pasada, estoy agotado después de tantas sorpresas y sólo necesito descansar.
Vuelvo a observar mi rostro y el espejo me devuelve mi propia imagen, la de un simple notario que una vez tuvo un amigo llamado Henry Jekyll, también conocido como Mr. Hyde."