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Diseño de La Trampa del Mal
Diseño de La Trampa del Mal
Fecha: Enero 2011Por: CineFantastico.com
 
El rodaje de La Trampa del Mal empezó en Otoño de 2009 en el plató 4 de los estudios Pinewood de Toronto. El plató era idóneo para construir decorados absolutamente fieles a los descritos en el guión. El director John Dowdle explica: “Hay cinco personajes encerrados en un ascensor, y una de las reglas básicas del cine es que cuanto más reducido sea el espacio, más difícil será el rodaje”.

La Trampa del Mal
La Trampa del Mal
La Trampa del Mal
La Trampa del Mal
¿Una película de M. Night Shyamalan y no se rueda en Filadelfia? Eso necesita una explicación. “Toronto significa mucho para mí porque es donde se vio mi primera película. Tenía 21 años y había hecho una película muy barata en India. La presenté al Festival de Toronto y la aceptaron. Recuerdo volar a Toronto y pensar que era la mejor ciudad del mundo. Volver aquí para rodar la primera entrega de The Night Chronicles/Las crónicas de la noche es poético."

El diseño del ascensor era delicado ya que gran parte del thriller transcurre en este espacio reducido. El decorado no sólo debía ser realista, también debía ofrecer al público una zona donde proyectar sus peores miedos. Los hermanos Dowdle reconocen el mérito de Martin Whist, diseñador de producción de Monstruoso, y de su equipo a la hora de conseguir el equilibrio perfecto. También era importante dar a cada personaje una escena clave dentro del ascensor para contar la historia de La Trampa del Mal desde su perspectiva.
John Dowdle dice: “El ascensor era un decorado totalmente desmontable. Podíamos retirar la pared derecha o izquierda, podíamos quitar o alzar el techo. Los espejos podían moverse de forma que no nos reflejaran o reflejaran a alguien en concreto. Era lo más parecido a un gigantesco juego de construcción”.

El productor Drew Dowdle explica la importancia de crear un espacio que comunicara una sensación de pánico a los espectadores: “Es crítico que la sensación claustrofóbica crezca a medida que progresa la historia, por eso queríamos un ascensor pequeño, pero realista. Las dimensiones se calcularon para acoplar a los personajes. Por ejemplo, el mecánico alza la mano y aparta el panel del techo en un momento crítico. El ascensor fue diseñado para su altura, para que alcanzara el techo. Del mismo modo, cuando el comercial está tumbado en el suelo, era importante que tocara las paredes de cada lado”.
Otro detalle interesante del diseño fue construir el ascensor hacia dentro, en profundidad, en vez de a lo ancho. Así, cuanto más se apartan de la puerta los personajes, más enterrados vivos se sienten (al igual que el público). John Dowdle añade: “Créanme, uno se siente realmente mal ahí al fondo”.

La película tiene pocos decorados, pero debían ser impecables, sobre todo el ascensor y la sala de control. El productor Sam Mercer dice: “Son decorados engañosos, parecen simples. El ascensor debía ser familiar y, al mismo tiempo, lo bastante sombrío como para dar miedo. Pero tampoco queríamos ‘sobrediseñarlo’ porque distraería. Luego está la perspectiva del personaje de Chris Messina desde la sala de control”.
Fue todo un reto crear esta puesta en escena, decidir dónde colocar la cámara y cuáles debían ser los planos en común”, explica Sam Mercer. “Se trataba de mostrar la posibilidad de quedarse atrapado, de pasarlo realmente mal, sin tomas que parecieran muy complicadas”.

La Trampa del Mal
La Trampa del Mal
La Trampa del Mal
La Trampa del Mal
Por suerte para los cineastas, los actores eran casi tan adaptables como los decorados. Antes del rodaje, los hermanos Dowdle pidieron a los actores que entraran en el ascensor para comprobar si el vestuario, el estilo de los peinados y el maquillaje escogidos por la diseñadora de vestuario Erin Benach, la estilista Karola Dirnberger y la maquilladora Christine Hart encajaban a la perfección con el decorado. Drew Dowdle explica: “Queríamos estar seguros de que la cohesión fuera total. Pero, a la vez, nada debía fundirse totalmente en las paredes ni tampoco resaltar demasiado”.

Para garantizar una creciente sensación de terror, cada vez que se rodaba en el ascensor, y aunque la cámara sólo enfocara a un actor, los cinco estaban dentro para que se sintiera su presencia. A pesar de la incomodidad, estaban más que dispuestos a trabajar continuamente en un espacio tan reducido, y eso se nota en su interpretación.
Incluso Chris Messina, que nunca está en el ascensor, acudía al plató cada vez que se rodaba en el ascensor. Explica el porqué: “Los que están atrapados en el ascensor pueden oírme hablar desde la sala de control, y los hermanos Dowdle pensaron, con razón, que añadiría realismo a las escenas si yo estaba allí para leer los diálogos. Así, cuando nos rodaban a nosotros, la mayoría del tiempo en la sala de control, actuábamos con las escenas rodadas previamente en el ascensor. Es muy inmediato y realista”.
Drew Dowdle añade: “Cuando uno de los ocupantes muere, el espacio del suelo se reduce y la sensación de que las paredes se acercan es aún más patente. El espacio es pequeño desde el principio, pero se reduce a medida que avanza la historia”.

El legendario director de fotografía Tak Fujimoto, que colabora por cuarta vez con M. Night Shyamalan, pidió a los miembros del equipo de cámara que se pusieran batas blancas de laboratorio para reflejar la luz. Era extraño verlos en el plató, pero John Dowdle dice: “Si el equipo hubiese vestido de negro, los espejos del ascensor habrían chupado la luz. Las batas blancas mejoraban la dureza de la luz, reflejándola e iluminando a los actores, sin distraerlos ni influir en la atmósfera de la escena”.
Drew Dowdle describe lo que significa trabajar con un director de fotografía de la categoría de Tak Fujimoto: “Es asombroso. Es un sueño hecho realidad haber trabajado con un director de fotografía con tantas películas legendarias en su haber y que ha conseguido que esta sea mucho mejor de lo que yo mismo esperaba”.

Parte del equipo técnico prefirió no leer el final del guión hasta el último momento, aunque se cruzaran con perfectas réplicas de los cuerpos de los actores realizadas por Robert Hall, de Almost Human, que se ocupó de los efectos de maquillaje. No hace falta decir que la mayoría del equipo evitaba por todos los medios subir a un ascensor, por si acaso…

 
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